Acabo de escuchar el tercer disco del proyecto del neoyorquino James Murphy y no puedo quitarme la sonrisa de la cara. Sólo este señor sería (y ha sido) capaz de calcar un par de canciones de Lou Reed y David Bowie respectivamente (llegando a rozar el plagio), pasarlas por el tamiz del tecno hortera de los 80s, y poner a sus pies a la muchachada moderna y gafapasta. Los sesudos dirán que no se le puede tomar en serio. Yo digo que me encanta este disco, lleno de canciones pop (“Drunk Girls”, “All I Want”), referencias ochenteras (“Pow Pow”, “I Can Change”), ruiditos electrónicos, ritmos dance, y canciones larguísimas que no se hacen pesadas (“Dance Yrself Clean”, “You Wanted A Hit”).
¿Se imaginan ustedes la perfecta fusión entre The Velvet Underground, John Foxx y FatBoy Slim? Yo tampoco me la imaginaba, hasta que escuché el tercer disco de LCD Soundsystem.